Tu hijo es un ser único

Si tienes más de un hijo, o si conoces a parejas que los tienen, habrás escuchado que sus niños son totalmente distintos entre ellos, y que cada uno desarrolla una personalidad única, aunque todos hayan sido educados en el mismo hogar y con las mismas características.

Pero los sistemas educativos no piensan así, pues consideran que sólo porque los niños tienen la misma edad, automáticamente tienen las mismas afinidades, tienen las mismas capacidades, y que por tanto, se les puede enseñar a todos lo mismo.

La educación en el mundo entero está siendo replanteada y cuestionada, principalmente porque no está dando los resultados deseados. Países como Corea de Sur y Japón están produciendo jóvenes muy productivos pero con alta tendencia al suicidio.

Países como los Estados Unidos tienen alarmantes índices de deserción escolar y poca motivación por el estudio. Muchos países europeos están haciendo varias reformas en sus aulas.

En España y Latinoamérica hay aún más problemas, pues el desempleo y la pobreza son factores añadidos. Pero pese a todo ese panorama, continuamos repitiendo la misma fórmula educativa sin considerar los cambios y las características de los niños de hoy.

Todos sabemos que los niños tienen ritmos de aprendizaje diferentes, tienen intereses y motivaciones diferentes, tienen maneras de relacionarse diferentes, tienen formas de vida muy diferentes, pero que no se toman en cuenta.

La educación debe replantear la necesidad de respetar los propios procesos, ritmos y las necesidades internas de los niños, de tal manera que no se coarte su necesidad natural de tener aprendizajes profundos.

Los currículums se arman para todo un país que cobija una variedad grande de hábitats, formas de vida, cualidades, necesidades y características totalmente diferentes, asumiendo que los niños son todos iguales, en todas partes, sólo por tener la misma edad.

¿Yo soy yo igual a todas las personas que tienen la misma edad que yo? ¿Estaría dispuesto(a) a estar la mitad de mi día en un aula con ellas aprendiendo cosas que un grupo de gente considera que es lo adecuado para nosotras?

Entonces, en este sistema poco motivador y homogeneizante, los niños van desconectándose de sus propias necesidades, van comparándose, algunos luchan, otros se rinden, pero básicamente pierden el amor a cultivarse.

 Si es que no logran llegar a los estándares marcados, entonces, “el problema lo tienen ellos”, y luego, nos encontramos con jóvenes con poca motivación por estudiar una carrera, que no saben lo que les motiva y que prefieren que otros decidan por ellos.

¿Esto a que lleva? A que las nuevas generaciones estén perdiendo el amor por la vida, por el ir hacia adelante, por emprender, por hacer algo importante, y simplemente se dejan llevar y son presa fácil del mundo oscuro.

Como padre o madre tienes el desafío de impulsar a cada uno de tus hijos con la singularidad que Dios le dio, pues el espacio que tiene en este mundo nadie más podrá ocuparlo.

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Acerca de ximesol

Ximena Soliz es una apasionada por servir a los niños, adolescentes y jóvenes. Por eso trabaja para ellos y sus familias en el campo de la educación y la comunicación. Ximena está convencida de que sólo una educación fundamentada en los principios de la Palabra de Dios puede dar excelentes resultados en esta generación.
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