Escucha, observa, comprende, y no califiques por adelantado

A medida que tu hijo crece, es importante que tenga un padre o una madre que lo escuche, lo observe y lo comprenda. Jamás cometas el error de calificarlo por adelantado con palabras que pueden empujarlo a representar un papel.

Qué te parecería si estás en tu primera clase de ciencias y tu maestro te da tu calificación final por adelantado: -“Su calificación es 2 sobre 10”.

Inmediatamente reclamarías: -“¿¡Pero cómo puede darme mi calificación si apenas está comenzando la clase!? ¿Acaso no debe observar mi desempeño, mi rendimiento y mi nivel de aprendizaje?”

De la misma manera muchas veces los padres  caemos en el error de usar cualquier mínimo indicio para calificar a nuestro hijo con un adjetivo, o con una frase que llega a influir mucho en la imagen que se forma sobre sí mismo.

“Obstinado”, “Tímido”, “Renegón” “Cabeza dura”, “Niño problema”, “Pata de Judas”, “Plañidera”, “Tacaño”, “Defensor de causas perdidas”, son sólo algunos ejemplos.

Lo increíble de esto es la forma en que generalmente se dan estas calificaciones por adelantado. Por ejemplo, ciertos padres comienzan a decirle “Tacaño” a Carlos, su bebé, simplemente porque sierra la mano en forma de puño.

Luego, cuando crece, si se resiste a  prestar sus juguetes a alguien, sus padres refuerzan el adjetivo diciendo: -“Préstale, no seas tacaño.”-

A medida que crece, Carlitos va comprendiendo el significado de lo que le dicen, y comienza a representar el papel de tacaño.

Otro ejemplo: Anita es muy feliz cuando está bien peinada y arreglada, sus padres le dicen –“Pareces una reina”-. Luego sus hermanos comienzan a ironizar la palabra y le dicen: -“Oh, la reina.”-

Cada vez que Anita consigue algo, sus hermanos le dicen –“Allí está la ‘reina’ que consigue lo que quiere”. Anita comienza a actuar como una reina mandona para reforzar la idea de sus hermanos.

En general, los niños a los que se les repiten palabras de esta naturaleza, se sentirán inclinados a representar ese papel a lo largo de los años, y tristemente muchos padres continúan repitiendo sus adjetivos.

Además, a veces no son necesarias las palabras  para dar estos mensajes. Una simple mirada o un tono de voz puede comunicar “Eres un tonto” “¡Qué menso!”, etc.

Ahora imagina nuevamente esa clase de ciencias en la que recibiste tu calificación por adelantado. ¿Cómo te sentirías si el profesor interrumpe varias veces su clase para repetirte: -“Recuerde que su calificación es 2 sobre 10, 2 sobre 10, …”-?

Es muy probable que termines el día creyendo que aquella puntuación es real.

Las palabras impactan fuertemente la vida de las personas, existen procesos cerebrales que son activados por ellas. ¿Te parece correcto que a un niño o un muchacho que está en los primeros años de su vida se lo califique previamente?

Ahora piensa en la cantidad de tiempo que se acumula por cada repetición de la palabra, el gesto o la actitud que comunicas a tu hijo ¿no crees que esa insistencia ejercerá una poderosa influencia sobre él?

Sin embargo, hay tres formas positivas que puedes usar para levantar a tu hijo:

  • Busca oportunidades para que tenga una imagen diferente de sí mismo (describir una situación positiva que tuvo, enfatizar cuando tiene una respuesta correcta, etc.)
  • Deja que otras personas escuchen comentarios positivos que haces sobre él (por ejemplo cuando hablas a tus amigos sobre él o cuando le escribes a un familiar.)
  • Sé un ejemplo de la conducta que te gustaría ver en él (por ejemplo, si quieres un hijo generoso, deja que él vea actitudes generosas en ti).

Nuestros hijos necesitan de padres que tomen tiempo para observarlos y escucharlos con el fin de comprenderlos y apoyarlos en su crecimiento. Calificarlos por adelantado es, definitivamente, un terrible error.

 Artículos relacionados

¡Deja a tus hijos equivocarse! 

Cuando tu hijo necesita confianza 

Cuando tu hijo necesita amor 

Anuncios

Acerca de ximesol

Ximena Soliz es una apasionada por servir a los niños, adolescentes y jóvenes. Por eso trabaja para ellos y sus familias en el campo de la educación y la comunicación. Ximena está convencida de que sólo una educación fundamentada en los principios de la Palabra de Dios puede dar excelentes resultados en esta generación.
Esta entrada fue publicada en Expectativas, formación, Hijos y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s