Describir: clave para comunicarte con tus hijos

Los hijos ponen a prueba nuestra capacidad para escuchar y para responder a esa escucha. Aprende a usar la técnica de describir como un método que te ayudará a comunicarte mejor con ellos.

¿Te diste cuenta de que a veces comenzaste dando una orden, no obtuviste obediencia, y terminaste gritando a tus hijos? Luego sientes que escupiste un veneno que contaminó la atmósfera familiar.

Muchas veces los argumentos y explicaciones tranquilizantes se transforman en culpas, acusaciones, comparaciones, amenazas, discursos, sermones, advertencias, sarcasmos  o comentarios de mártir.

Pequeños desacuerdos muchas veces  terminan en confrontaciones que pueden quebrar las relaciones familiares. Entonces surge la cólera como una emoción empaquetada con fuerza explosiva. ¿Habrás alguna técnica para lidiar con ella?

Aunque el enojo es parte de la vida, es importante que aprendas a usar estilos de comunicación que te permita encontrar formas de compartir tus sentimientos de enojo de forma saludable.

La forma en la que  expresas tus sentimientos de hostilidad determinará el resultado de la calidad de comunicación con tus hijos.

Hoy te comparto una forma efectiva para enfrentar algunas de las típicas situaciones que enfrentas al intentar normar la conducta de tus hijos; te permitirá escucharles y también expresarte sin perder la calma.

Algunos ejemplos de situaciones frustrantes:

-Padre o madre:              ¡Ya te dije que no dejes tirados tus zapatos!

Hijo:                                     (mira como quién no entiende nada)

-Padre o Madre:              (Jaloneando al   hijo) ¡No me mires así y apresúrate!

 

-Padre o madre:              ¡Mira cómo entraste sin limpiarte los zapatos! ¿Por qué eres                                                     tan sucio?

Hijo:                                     No soy sucio.

-Padre o Madre:            ¡Claro que sí, sólo a los chanchos  como tú les gusta la                                                               suciedad!

 

-Padre o madre:              La señorita “Miss Universo” dejó sus pinturas regadas en el                                                        peinador.

Hija:                                     ¡¿Por qué me llamas así?!

-Padre o Madre:              ¡Como te crees  bella sientes  tienes derecho de hacer un                                                             gran desorden ¿no es así?.!

 

-Padre o madre:              ¿Quieren matarme de un ataque de nervios? ¡Dejen de pelear!

Hijos:                                   Continúan peleando.

-Padre o madre:              ¡Están castigados, vayan a su cuarto!

La situación en que encontraste a tus hijos te expresa algo: Desorden, peleas, desobediencia, etc. Una forma efectiva de responder es Describir sin acusar ni culpar. Ejemplos:

-Padre o madre:              Estos zapatos están tirados en la sala (describes sin atacar).

Hijo:                                     (Mira como quién no entiende nada).

-Padre o Madre:              La sala no es el lugar apropiado para guardar tus zapatos.

 

-Padre o madre:              El piso quedó sucio con esas huellas marcándolo (hablas del                                                     piso, no de los defectos de tu hijo)

Hijo:                                     Lo limpiaré.

-Padre o Madre:              Gracias.

 

-Padre o madre:              ¡Este peinador está lleno de pinturas! (Te refieres al objeto, no                                                 a la persona).

Hija:                                     Las levantaré en un momento.

-Padre o Madre:              El peinador se verá arreglado.

 

-Padre o madre:              Escucho gritos muy feos (describes las acciones).

Hijos:                                   (Disminuyen el volumen)

-Padre o madre:              Hablar es más efectivo para resolver los conflictos.

No es mi intención idealizar la técnica de la descripción, pero no cabe duda de que es una excelente herramienta para evitar la confrontación con tus hijos, y te libra de lastimarlos con tus palabras. Sin embargo, es importante tomar en cuenta dos recomendaciones:

1.- Debes ser sincero. Si estás enojado, es mejor que digas ¡Veo unos zapatos regados en el piso!, en un tono enérgico, que usar tonos muy amables que tu hijo percibirá como hipócritas.

2. No te frustres si no obtienes resultados la primera vez. Recuerda que es la práctica la que lleva a adquirir la destreza.

Aunque haya muchas otras técnicas más, la descripción es una herramienta clave y muy útil para evitar confrontaciones y para mejorar tu comunicación con tus hijos.

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Acerca de ximesol

Ximena Soliz es una apasionada por servir a los niños, adolescentes y jóvenes. Por eso trabaja para ellos y sus familias en el campo de la educación y la comunicación. Ximena está convencida de que sólo una educación fundamentada en los principios de la Palabra de Dios puede dar excelentes resultados en esta generación.
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