La parábola del espejo amoroso

Captar el significado que está detrás de las palabras y del comportamiento de tu hijo es fundamental para comprenderlo. Cuando logras esto, hijos y padres conformamos un equipo que trabaja por el bien de la familia, por eso cuento hoy la parábola del espejo amoroso.

Parte 1: El bebé y el amigo espejo.

Había una vez un pequeño bebé llamado Ariel, a quien le gustaba mucho que sus padres lo carguen hasta llegar frente al espejo. ¡Cómo disfrutaba mirándose frente a él! pues sentía que allí dentro estaba su amigo. Se reía cuando Ariel se reía, hacía gestos cuando Ariel hacía gestos, movía las manos cuando Ariel las movía. ¡Qué divertido!

Cuando Ariel aprendió a gatear iba en busca de su amigo sin necesidad de que lo lleven. Pasaba mucho tiempo jugando con él: Sonreían, se acercaban y alejaban, movían las manos, sacaban la lengua…en fin tantas cosas.

Parte 2: El niño y el amigo espejo.

Ariel creció, y ya sabía que no había nadie dentro del espejo, pero todavía disfrutaba jugando con él.

Además, le gustaba hablarle cuando se sentía triste. Quizás porque su espejo lo miraba de frente, sin recriminarlo, no aprobaba ni acusaba, simplemente escuchaba y reflejaba, parecía estar atento a todo lo que Ariel hacía y decía.

Un día Ariel se acercó a su espejo llorando, quería ver qué herida se había hecho en su frente cuando cayó de la silla.

El espejo le mostró que tenía un poco de sangre en el costado derecho de su frente, pues el borde de la silla le causó un fuerte raspetón.

Ariel se limpió cuidadosamente con una gasa mientras decía “eso me pasa por poner tres sillas, una sobre otra, y saltar, tendré que aprender a tener más cuidado”.

No fue el espejo quien reparó la herida, lo hizo el mismo Ariel, el espejo amigo sólo reflejo.

Parte 3: El adolescente y el amigo espejo.

Aquél día fue el “peor del mundo” en la vida de Ariel. Faltaba una semana para que cumpla catorce años y ese día, en el recreo del colegio, el grandulón del curso lo empujó y le dijo “niñito tonto” frente a todos sus amigos.

Ariel entró a la casa golpeando la puerta. Su papá le gritó “seguro que peleaste con alguien, eres muy testarudo” su hermana burlándose le dijo “tienes una cara que asusta”, y su mamá añadió: “ya te dije que no andes discutiendo con nadie”.

Ariel corrió al baño y se encontró frente al espejo. Su espejo no le dio  sermones, tampoco lo recriminó ni se burló.

Simplemente escuchó y reflejó lo que Ariel se esforzaba en expresar, sin tener esas típicas reacciones automáticas humanas que no sirven de nada para comprender a un niño, ni a un adolescente cuando quieren comunicarse.

Qué bueno sería que los padres aprendamos un poco de las lecciones que nos da este amoroso espejo.

 Artículos relacionados

5 pilares fundamentales para la educación de tus hijos 

Qué no debes decirles a tus hijos cuando las cosas van mal 

Anuncios

Acerca de ximesol

Ximena Soliz es una apasionada por servir a los niños, adolescentes y jóvenes. Por eso trabaja para ellos y sus familias en el campo de la educación y la comunicación. Ximena está convencida de que sólo una educación fundamentada en los principios de la Palabra de Dios puede dar excelentes resultados en esta generación.
Esta entrada fue publicada en formación, Hijos, Niños y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s