¿Por qué tu hijo necesita instrucciones?

Instruir es proporcionar conocimientos y habilidades que permitan comprender y manejar conceptos y destrezas que sean útiles. Tu hijo necesita aprender a enfrentar la vida, y quién mejor que tú para instruirlo.

Cuando compramos un medicamento siempre leemos las instrucciones para poder utilizarlo adecuadamente. Lo propio pasa cuando compramos un artefacto, si leemos las instrucciones correctamente haremos buen uso de él.

Si las instrucciones son tan importantes en asuntos tan simples, cuanto más si se trata de guiar a tu hijo a lo largo de su vida.

Es antes y no después de tomar un medicamento que se deben leer  las instrucciones; a veces es necesario leerlas más de una vez, a fin de no tener ninguna equivocación en su uso.

Cuando educas a tu hijo debes iniciar la instrucción lo antes posible. Tanto el cerebro como el corazón de un pequeño niño están en la etapa de mayor receptividad para el aprendizaje.

Ese aprendizaje debe provenir de una fuente segura, pues es el cimiento de su futuro el que está en juego. Debes enseñarle valores, habilidades, ideas, principios,  y a desarrollar su fe en Dios.

Tu hijo necesita un entrenador, alguien que no sólo le ayude a descubrir el mundo que le rodea, sino que le dé instrucciones precisas para enfrentarlo de forma victoriosa.

Hay tres maneras fundamentales de brindar instrucción:

  1. Explicando. Es decir que tú debes estar disponible para ir explicándole de forma clara y sencilla sobre las cosas, para qué sirven y cómo funcionan. Debes explicarle también sobre cómo son los sentimientos, por qué los tenemos, cómo tomar control de ellos y cómo usarlos. Además es imprescindible que lo instruyas con los principios establecidos en la Biblia, pues ellos le otorgarán valores, fe, esperanza, y le darán un rumbo claro a su vida.
  2.  Practicando. Los niños aprenden haciendo, practicando las instrucciones, creando hábitos, aplicando la instrucción en su diario vivir.
  3.  Modelando. Es decir que tu vida debe constituirse en el modelo a seguir y a imitar. Tú debes ser el ejemplo vivo de lo que dices, de lo contrario todo lo que expliques caerá en saco roto.

Si tu hijo está en la etapa de su niñez, debe aprender allí a diferenciar el bien del mal, y a escoger lo bueno con inteligencia y sabiduría.

Su adolescencia se encargará de tomarle un examen teórico-práctico de toda la instrucción que recibió.

En su juventud pondrá el cimiento de su futuro y de la nueva familia que formará, en su edad adulta se convertirá en instructor, y en su vejez podrá transmitir el fruto de sus reflexiones a sus seres amados.

Nunca tomes en poco el gran trabajo que tienes al ser padre y entrenador de los hijos que Dios te otorgue. Y no olvides que nunca es tarde para dar lo mejor de uno mismo por sus seres amados.

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Acerca de ximesol

Ximena Soliz es una apasionada por servir a los niños, adolescentes y jóvenes. Por eso trabaja para ellos y sus familias en el campo de la educación y la comunicación. Ximena está convencida de que sólo una educación fundamentada en los principios de la Palabra de Dios puede dar excelentes resultados en esta generación.
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