Cuándo debes enseñar a tus hijos a desobedecer

Cada año 223 millones de niñas y niños son abusados en el mundo y algunas de las características principales son el sentimiento de culpa, la vergüenza y el secreto (datos de UNICEF).

Es triste decir que la mayoría de los casos de maltrato infantil no ocurren como hechos aislados. Principalmente en el caso de abuso sexual, una vez que el pervertido encuentra una víctima, el abuso ocurre repetidamente.

Esta situación puede mantenerse incluso por años, y el abusador va usando a distintos miembros de una familia o a distintos alumnos de su clase y no se detiene hasta que la situación es detectada.

Una mujer se acercó a Erik, de 8 años, en un parque del barrio, -“Mi perrito se perdió hace un momento, por favor ayúdame a buscarlo, creo que se fue por allá”- dijo la mujer con voz dulzona.

Erik  gritó “No hablo con extraños” y se fue corriendo y gritando hasta encontrar a sus padres. Erik fue entrenado por sus padres a desobedecer y gritar en estos casos.

Sin embargo, la mayoría de los abusadores infantiles no son gente extraña y desconocida, son más bien familiares, amigos, maestros o vecinos. Los únicos que saben de lo ocurrido son el abusador y la niña o el niño víctima.

Por ello debes enseñar a tu hijo que la respuesta ante cualquier avance de un adulto que no está en presencia de mamá o papá debiera ser alejarse corriendo y gritar. Esta conducta generará muchas falsas alarmas, pero no importa.

Los expertos aconsejas que entrenemos a nuestros hijos con al menos estos cuatro mensajes básicos.

  • Mi cuerpo debe ser cuidado y protegido y todo lo que cubre un traje de baño no debe acariciarse o tocarse como juego. Mi esposo y yo les decíamos a nuestros hijos, mientras les cambiábamos su pañal: “este lugar es santo y nadie puede tocarlo”.
  • Tengo derecho a decirle NO a cualquier miembro de la familia (incluso hermanos o padres) si me produce una sensación desagradable. La desobediencia va en contra de la tendencia de los niños, por tanto, este punto debe reforzarse.
  • Si alguien me toca de un modo secreto no es culpa mía y debo contarlo. Los perpetradores les repiten a sus víctimas “este es nuestro secreto” o “tú me provocaste, es tu culpa”.
  • Nunca jamás guardar secretos, aún ante amenazas o miedos. Nosotros mismos debemos cuidarnos de decir “esto es un secreto hasta el cumpleaños de mamá”  o algo parecido, porque principalmente los niños pequeños no podrán diferenciar entre secretos buenos y secretos peligrosos.

Este entrenamiento a los hijos no debe ser sólo con palabras, hay que ejemplificarlo con actuaciones y juegos que los ayuden a entender mejor.

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Acerca de ximesol

Ximena Soliz es una apasionada por servir a los niños, adolescentes y jóvenes. Por eso trabaja para ellos y sus familias en el campo de la educación y la comunicación. Ximena está convencida de que sólo una educación fundamentada en los principios de la Palabra de Dios puede dar excelentes resultados en esta generación.
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