El valor de una vara

Lograr que un muchacho haga lo que sea inteligente y correcto por su propia decisión, estén cerca sus padres o no,  es un arte que como progenitores debemos aprender a desarrollar.

Una hermosa experiencia en mi vida fue cuando mi hermano y yo, siendo niños, acompañamos a un joven pastor de ovejas en su recorrido por el campo.

Me llamó particularmente la atención la gran destreza con la que usaba su vara para controlar a su rebaño:

A veces empujaba o pinchaba a la oveja errante o estancada, en otras ocasiones modificaba la dirección del animal con un simple toque de su vara, y en contadas situaciones de peligro debía dar un golpe para enderezar a su oveja.

La misma vara corregía, enderezaba y brindaba aliento. Creo que esa debe ser siempre nuestra función como padres cuando ejercemos disciplina en nuestro hogar.

Cuando tenemos sentimientos y actitudes interiores correctas, enfocadas a buscar el bien y la superación de nuestros hijos, ejerceremos de forma natural una disciplina correcta.

Si no es así, nuestra tendencia será la de imponer nuestra voluntad, generalmente por la fuerza, con rigidez y autoritarismo, sin considerar que de esta forma estaremos aplastando sus frágiles corazones. Por ello es importante:

  • Analizar las actitudes reales que nos motivan en la crianza de nuestros hijos.
  • Evaluar las experiencias personales vividas que pueden haber influido sobre nuestra forma de proceder como padres.
  • Determinar si estamos teniendo sentimientos y actitudes adecuadas hacia nuestros retoños.
  • Reflexionar si estamos siendo sensibles a sus necesidades físicas y emocionales.
  • Establecer si estamos considerando la edad que tienen nuestros hijos y sus características individuales.
  • Indagar si estamos siendo consecuentes entre lo que les decimos y hacemos.

Recordemos que no hay presiones, forcejeos o fuerza aplicada a los hijos que sea suficiente para hacer de ellos personas maduras.

La mejor manera de ayudarlos es enseñarles con nuestro ejemplo, llenarlos de nuestro amor, ser consecuentes, firmes y desarrollar una relación profunda con estos seres amados de la forma en que nuestro Padre Dios hace con nosotros.

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Acerca de ximesol

Ximena Soliz es una apasionada por servir a los niños, adolescentes y jóvenes. Por eso trabaja para ellos y sus familias en el campo de la educación y la comunicación. Ximena está convencida de que sólo una educación fundamentada en los principios de la Palabra de Dios puede dar excelentes resultados en esta generación.
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